
Las inundaciones son fenómenos recurrentes en el país. En la historia reciente se pueden citar principalmente las inundaciones de 1983 y las de 2014, 2015 y 2016, vinculadas como efectos de El Niño. En el año 2014 más de trescientas mil (300.000) personas y en el 2019, ciento cincuenta mil (150.000) personas fueron desplazadas por el desbordamiento de los ríos. Los daños y pérdidas por inundaciones son cuantiosos y la recuperación lenta.
En la Región Occidental, las recurrentes situaciones de emergencia declaradas a partir del año 2002, como consecuencia de los periodos de sequía, asociadas a la insuficiente infraestructura de la mayoría de las comunidades indígenas y rurales de la zona, principalmente para el acopio, almacenamiento y distribución de agua, sigue siendo el principal problema que afronta la población para hacer sostenible la sobrevivencia en la zona.

Prolongados períodos de sequía, prácticas orientadas a quemar los campos de pastoreo y fogatas [no] controladas o cigarrillos tirados en campos o pastizales secos, así como la costumbre de quema de basuras a nivel urbano provocan gran cantidad de focos de incendio con amenaza de propagarse rápidamente.

Desde el año 2007, la SEN ejecuta anualmente el Plan Operativo de Protección a Personas en Situación de Riesgo por Bajas Temperaturas, en coordinación con el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia, la Policía Nacional – Sistema 911, el Instituto Paraguayo del Indígena, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social

Aprobación de Planes de Emergencia ante eventos adversos para la ejecución de los mismos ante circunstancias en las cuales no resulte necesaria la declaración de emergencia.

